[artículo] La Arquitectura del Futuro

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Artículo publicado en la revista BOND  Abril-mayo de 2010. Caracas, Venezuela.

Texto: Pablo Farfán.  Imágenes: La ruta de las Chimeneas (concurso) FARFANESTELLA  Arquitectos


La Arquitectura del Futuro

A día de hoy, la industria de la construcción consume del 50% de todos los recursos mundiales. En la ciudad de Nueva York por ejemplo los edificios son responsables de la emisión de más CO2 que la industria y los automóviles juntos, consumiendo en una hora la energía suficiente para iluminar una bombilla durante 20.000 años. Por otro lado, se han ido incorporando cientos de materiales a los edificios basados en compuestos químicos sintetizados que no se encuentran en la naturaleza en tales concentraciones, lo que implica que nuestro organismo no está preparado para el contacto con ellos. Según un  informe de 2006, el 70% de las personas que respiraron la nube de polvo producida por la caída del World Trade Center sufre enfermedades pulmonares, llegando a la demoledora conclusión de que, a la larga, el humo y los materiales en suspensión procedentes de las Torres Gemelas causarán más victimas que los propios atentados terroristas. Si a esto le sumamos que los sistemas de climatización son causantes de centenares de alergias, jaquecas, problemas respiratorios y que en sus conductos se reproducen enfermedades como la legionela, nos hacemos la siguiente pregunta:

¿Cómo hemos llegado a vivir en estos enormes contenedores herméticos, ineficientes, contaminantes y nocivos para la salud?

Para hacernos una idea debemos conocer algunos descubrimientos, responsables del paso de la arquitectura tradicional a la industrializada, que han modificado las soluciones constructivas a escala planetaria: El hormigón armado, los plásticos y el aire acondicionado.

El hormigón aparece en escena en la exposición de Paris de 1855 y sus cualidades mecánicas revolucionan el diseño de estructuras. Pese a la cantidad de energía que consume su obtención, este avance está detrás del cambio de mentalidad y de la posibilidad de crear nuevas formas, manteniéndose, como podemos observar en la arquitectura de Carlos Raúl Villanueva, criterios de diseño capaces de aprovechar al máximo la fuente de energía principal del planeta, la luz solar.

Es tras la II Guerra Mundial cuando la industria bélica, que ha desarrollado decenas de materiales de síntesis para sustituir otros naturales como la madera, el látex o el corcho, ha de adaptarse a los nuevos tiempos de paz, fijándose en la construcción de viviendas como nuevo mercado para sus productos procedentes de los residuos del petróleo. Da comienzo así todo un mundo de nuevos productos sintéticos: aislantes, sellantes, impermeabilizantes, disolventes, resinas, aditivos, lacas, conductos…que hacen olvidar rápidamente las técnicas tradicionales, promocionados por una potente maquinaria propagandística que omite cualquier efecto negativo e introduce en nuestras casas metales pesados, amianto, cloro e incluso cianuro.

Pero no es hasta la expansión del uso de aparatos de climatización de aire cuando algunos empiezan a considerar la arquitectura como algo independiente del entorno y se ven capaces de hacernos vivir en cápsulas herméticas, despreciando el gasto de energía que implica. El aire acondicionado, un invento proveniente de la industria, se empezó a aplicar en espacios para personas en 1925, en el teatro Rivoli de Nueva York, pero no es hasta los años 50 que se generaliza su uso doméstico, sustituyendo las hasta ahora casas eficientes, que garantizan el confort gracias al diseño y materiales utilizados, por una nueva arquitectura con una libertad formal absoluta que consigue de la energía fósil lo que antes obtenía gratis del sol. Una libertad que entrega gran parte de la responsabilidad profesional del arquitecto a los ingenieros climatizadores y que convierte los edificios en grandes electrodomésticos con capacidad para albergar personas.

Pero esta corriente, con ser la dominante, no es la única y ya desde el principio contamos con visionarios como Fruto Vivas en Venezuela, que encuentra en la arquitectura popular un referente, entendiendo que las diferencias constructivas que hayamos en las distintas regiones son tácticas de adaptación al clima y no caprichos estéticos o convencionalismos. Ya en los años 50 ve en la casa de tapial del Páramo de Mucuchíes, en la de bahareque de Paraguaná o en el janoco warao, diferencias sustanciales que encierran conceptos útiles aplicables a las viviendas contemporáneas. Anticipa casas biotérmicas con sus Árboles para vivir, la recuperación de las técnicas y materiales tradicionales o la autoconstrucción. También pronostica el descalabro de la arquitectura Internacional y propone imitar los modelos de la naturaleza para optimizar los recursos.

Otros disidentes de la corriente formalista imperante han preferido trabajar al margen, con materiales naturales, reutilizando desechos y desconectados de las redes de suministro, como Michael Reynolds que crea en Nuevo México sus Earthships, viviendas autosuficientes donde confluyen soluciones a las que llegó la arquitectura tradicional y cuyos diseños están concebidos siguiendo los principios físicos que rigen la naturaleza, o Johan van Lengen, arquitecto holandés afincado en Brasil, autor del Manual del arquitecto descalzo y un pionero en la Bio-Arquitectura.

Pero la situación muestra signos inequívocos de que algo está pasando a escala planetaria. Nuevos proyectos rompedores y potentes son prueba de un cambio de paradigma. El fin del petróleo barato, la responsabilidad medioambiental y el sentido común están llevando a promotores, gobiernos e instituciones a apostar por una arquitectura razonable y consecuente con las urgencias del siglo XXI. De esta manera el Bank of America ha optado por un rascacielos ecológico en el centro de la Gran Manzana para su nueva sede, el One Bryan Park, el segundo edificio mas alto de Nueva York, ahorra dos tercios de la energía, recupera el 70% del agua y limpia el aire de la zona donde se ubica gracias a métodos pasivos diseñados por Richard Cook y Robert Fox. La nueva Academia de las Ciencias de California, del arquitecto italiano Renzo Piano que incorpora una cubierta vegetal y es considerado el edificio museístico mas verde del mundo, las obras de Richard Rogers en Europa tales como el Tribunal de Amberes y la Asamblea Nacional de Gales o las futuras granjas verticales en la ciudad que propone el doctor Dickson Despommier marcan el principio del fin de la arquitectura irresponsable del siglo pasado.

Afortunadamente no toda la arquitectura tomó el camino equivocado. Las revistas y medios internacionales propagaron la arquitectura del poder, las formas impactantes y caprichosas, los arquitectos estrella y el triunfo de la imagen comercial, pero, como hemos visto antes, algunos irreductibles siguieron investigando contracorriente, surgiendo opciones, movimientos, conceptos y teorías punteras y avanzadas en el campo de la sostenibilidad donde podemos encontrar lo que será la arquitectura del futuro si queremos mantenernos en un planeta habitable. Una arquitectura basada en los principios físicos de la naturaleza, acorde con su entorno y que tiene en cuenta el ciclo completo del uso del edificio, desde la energía gastada en su construcción y mantenimiento, hasta el destino de los materiales después de la vida útil, preocupándose especialmente por que sean saludables para sus habitantes.

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Expondremos algunas de estas tendencias sostenibles y contrastadas que pueden servir de base para la arquitectura del futuro, una arquitectura que se parecerá más en sus fundamentos a la del siglo diecinueve que a la del veinte y que se basa en un equilibrio entre los tres pilares que la rigen: el económico, el mediambiental y el social.

Arquitectura Bioclimática Es aquella que consigue un ambiente confortable en su interior a través del propio diseño, optimizando para ello la energía renovable de su entorno a través de sistemas de climatización pasivos, es decir sin aporte de energía exterior ni equipos. El término pasivo proviene del arquitecto Edwad Mazria y de su libro Energía Solar Pasiva publicado en los setenta. En él se analizan los principios de captación, almacenamiento y distribución de energía solar para cada tipo de clima, teniendo en cuenta los cuatro factores principales de la habitabilidad: temperatura, soleamiento, humedad y viento.

Sus conclusiones remiten a la arquitectura popular de cada lugar como la mejor adaptada a su entorno.

Bioconstrucción Es la construcción responsable que utiliza materiales saludables y que no dañan al medio ambiente, recuperando técnicas tradicionales e incorporando las tecnologías mas recientes para diseñar edificios adaptados al clima, al lugar y a sus habitantes.

Utiliza materiales biológicos, naturales y transpirables frente a los derivados del petróleo y incorpora sistemas bioclimáticos como los invernaderos, la geotermia, los muros Trombe o la masa térmica para climatizar la vivienda. También contempla el tratamiento de los residuos producidos en la vivienda y las fuerzas electromagnéticas que le afectan.

Arquitectura Biomimetica Propone un cambio hacia modelos mas eficientes y efectivos basados en los sistemas vivos de la naturaleza. Se basa en la certeza de que la evolución ha optado siempre por los caminos más rentables en términos de recursos y energía, encerrando una experiencia de 3.800 millones de años de desarrollo de la vida en la Tierra y teniendo en cuenta que nos afectan las mismas leyes. Así podemos idear sistemas de refrigeración evaporativa basados en los termiteros africanos, captar energía y calefactar tomando como ejemplo el metabolismo de los reptiles o hacer estructuras ultraeficientes como el Poliedro de Caracas siguiendo las conclusiones del estadounidense Buckminster Fuller sobre el funcionamiento de la molécula de carbono.

Cradle to cradle   De la cuna a la cuna es un concepto ideado por el arquitecto William McDonought y el químico Michael Braungart en el libro del mismo nombre. Propone un cambio radical en el sistema productivo que derive en una segunda revolución industrial. Basándose también en los modelos de la naturaleza incide en que el hombre es el único ser vivo que produce residuos y cuya actividad no genera más vida sino al contrario. Reúne conceptos de bioclimática, bioconstrucción y biomímesis junto con aportaciones como el supraciclado o los activos técnicos y se pueden resumir en que todos los materiales que usemos, tanto para la construcción como para el resto de la industria, han de ser o biodegradables, volviendo a la tierra en forma de abono, o reciclables indefinidamente con el mínimo de energía, un ciclo cerrado que incluye materiales técnicos como el aluminio o el acero, que descarta cualquier sustancia tóxica y que obtiene la energía de fuentes renovables.

Para terminar hay que hacer mención también a la ciudad donde se enmarcarán estas construcciones. Frente al urbanismo ya superado del siglo veinte, basado en el uso masivo del automóvil, han surgido en Estados Unido y Europa nuevos modelos como el Nuevo Urbanismo, el Nuevo Peatonalismo o las Ciudades Slow que reaccionan ante el modo de vida estresante y deshumanizado imperante que atomiza a los ciudadanos y tiene como punto de encuentro y aprovisionamiento a los centros comerciales. Según la visión de estas tendencias el urbanismo será más compacto, mas variado y mezclará los usos de oficinas con comercios y viviendas, restringiendo el acceso de los vehículos y con una escala mas humana.

Albert Einstein afirmó que los problemas importantes a los que nos enfrentamos no pueden ser solucionados con el mismo nivel de pensamiento que fueron creados. El resultado de aplicar estas teorías a la arquitectura y el urbanismo, nos dará una cuidad mas parecida al resto de los sistemas biológicos de la Tierra, saludable, respetuosa con la biodiversidad y que contemple toda ciudadanía, teniendo en cuenta el reto de tener por primera vez en la historia a la mitad de los casi 7.000 millones de habitantes del planeta viviendo en ciudades, resolviendo el problema de los barrios y los ranchos y dando como resultado una ciudad diversa, justa, productiva, amable, acorde con su tiempo, enraizada al entorno, a la tradición histórica y cultural de cada lugar y con aire limpio que respirar.

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[artículo] La Arquitectura del Futuro

Realismo biológico. Un nuevo Renacimiento humanístico en arquitectura.

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Richard Neutra es uno de los arquitectos europeos emigrados a Estados Unidos de América después de la Segunda Guerra Mundial.

Considerado entre los maestros del Movimiento Moderno es en realidad uno de los pioneros en aplicar conceptos de la biología, la fisiología y la psicología al diseño de viviendas, rechazando el enfoque formalista y la interpretación mística de las matemáticas. Un precursor de la arquitectura bioclimática que valora el venerable y antiguo enfoque intuitivo de las construcciones tradicionales.

Así, los aleros y lamas de sus edificios, las láminas de agua, los patios  y la vegetación que son característicos de sus proyectos en California, responden a funciones de control energético e higrométrico más que a  criterios meramente estéticos.

Por este motivo resulta muy útil este libro, que resume las conferencias que pronunció en el Congreso de Banff ( Canadá) en 1956 , para entender el camino que tomó  la arquitectura en la segunda mitad del siglo xx y quién lo ha trazado.

Para comprender como con unos conceptos y criterios arquitectónicos tan avanzados a mediados de siglo se optó por una verdadera “involución”, para saber cuales son las causas de semejante despropósito copio aquí un texto sorprendentemente clarificador:

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Realismo biológico. Un nuevo Renacimiento humanístico en arquitectura.

De la cuna a la cuna

Cradle to cradle o De la cuna a la cuna es un concepto ideado por el arquitecto estadounidense William McDonought y el químico alemán Michael Braungart expuesto en un libro del mismo nombre. Propone un cambio radical en el sistema productivo que derive en una segunda revolución industrial mas próxima a la situación que teníamos antes de la primera. Basándose en los modelos de la naturaleza incide en que el hombre es el único ser vivo que produce residuos y cuya actividad no genera más vida cada vez sino al contrario.

En lo referente a la arquitectura reúne conceptos de bioclimática, bioconstrucción y biomímesis junto con importantes aportaciones como el supraciclado o los activos técnicos. La teoría aboga porque todos los materiales que usemos, tanto para la construcción como para el resto de la industria, sean o biodegradables, volviendo a la tierra en forma de abono, o reciclables indefinidamente con el mínimo de energía y sin emisión de tóxinas en el proceso. Un ciclo cerrado que incluye materiales técnicos como el aluminio o el acero, que descarta cualquier sustancia tóxica y que obtiene la energía de fuentes renovables.

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Un libro imprescindible que supone un cambio de mentalidad y una verdadera revolución que está dando tremendos resultados, desde la fabricación de calzado deportivo y moquetas, hasta el diseño de coches. Por nuestra parte aplicamos esta filosofía a nuestro proyectos y concursos en la medida de lo posible, como en el caso de la propuesta para Matadero, para la que hicimos estos gráficos, o en la Casa de Fariza.

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De la cuna a la cuna

Cobijo

Al fin ha llegado a mis manos Cobijo. Este libro que ha estado años  descatalogado  lo  ha vuelto editar la editorial H Blume. Curiosamente siempre coincide su aparición con alguna crisis, la primera edición en California es de 1973 y las segunda y tercera españolas son del 93 y de 2009 respectivamente.  El texto de primera página nos da una pista del porqué de esta confluencia:
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Antiguamente la gente construía su propio alojamiento, cultivaba su alimento y confeccionaba su vestido. Todos los conocimientos necesarios para ello se transmitían, generalmente, de generación en generación, del maestro al aprendiz.

Después, con la industrialización y la emigración a las ciudades, esa sabiduría se marginó y, ahora, gran parte de ella se ha perdido.

En los últimos años nos hemos dado cuenta de que los recursos están agotándose. Las materias escasean, los combustibles no alcanzan a cubrir la demanda, y los precios se disparan. Sólo van a poder sobrevivir los muy ricos o quienes dispongan del recurso del ingenio o capacidad inventiva. O los más dependientes de la producción y control centralizados, o los más liberados de ellos. La alternativa no está clara, pues éstos son tiempos de confusión.

Resulta evidente, sin embargo, que cuanta mayor sea nuestra capacidad de hacer por nosotros mismos, mayores serán también nuestra libertad e independencia individuales.

Este libro no preconiza el retorno a la habitación en cuevas y al cultivo del propio alimento. No parte de la idea de que todo el mundo puede hacerse con una hectárea de campo ni la vinculación sentimental al pasado. Se refiere más bien a la búsqueda de un equilibrio nuevo y necesario entre lo que podemos hacer a mano y lo que aún deben hacer las máquinas.

Por necesidad o propia voluntad, el resurgimiento del trabajo artesanal aparece como bien posible. Nuestra evidente capacidad para abordarlo cuenta con recursos tan valiosos como nuestras aptitudes ahora dormidas.

En los tiempos que se avecinan habremos de lograr el equilibrio entre los conocimientos del pasado aún aprovechables y los productos e invenciones del siglo XX susceptibles de mantenerse.

Este libro trata de alojamientos sencillos, materiales naturales e inventiva humana. Trata del esfuerzo, la alegría de la autosuficiencia y la libertad. Trata del cobijo, algo más que un techo sobre la cabeza.

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Cobijo

Clima, lugar y arquitectura

clima-lugar-y-arquitectura1Iniciamos con esta entrada una nueva categoría de definiciones que se va a ir complementando con otras que extraeremos en los libros que nos sirven de consulta, aprovechando la ocasión para ampliar la bibliografía.

Para empezar: Clima, lugar y arquitectura, del profesor Rafael Serra, editado por el CIEMAT allá por 1989 y que viene acompañado de, atención, un disco flexible de 5.25 que jamás pudimos leer en nuestros equipos.

Este magnífico y didáctico  manual, pionero del diseño bioclimático en España, viene ilustrado con dibujos, gráficos y esquemas que muestran desde el funcionamiento de la arquitectura popular hasta los sistemas climáticos especiales, pasando por fórmulas matemáticas aplicables al diseño eficiente. En la primera página podemos encontrar la respuesta a la pregunta ¿Que es arquitectura bioclimática?

Nosotros entendemos como arquitectura bioclimática, aquella que optimiza sus relaciones energéticas con el entorno medioambiental, mediante su propio diseño arquitectónico (…) La palabra <bioclimática> intenta recoger el interés que tiene la respuesta del hombre, el <bios>, como usuario de la arquitectura, frente al ambiente exterior, el <clima>; afectando ambos conjuntamente a la forma arquitectónica.

Clima, lugar y arquitectura

Construcción en tierra tecnificada

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Construcción en tierra tecnificada es el título de una publicación del Profesor Victor Piñero editado por el Ministerio de Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología venezolano.

Se trata de un manual práctico y sencillo que muestra como construir con tierra mediante muros de tapia, de bahareque o de adobe, recogiendo los métodos habituales de construcción popular mediante los materiales disponibles en cualquier lugar de Venezuela. Incluye temas como la composición de la tierra, la pruebas de suelo, el tipo de estabilizadores, los techos o los revestimientos.

En la foto vemos una construcción abandonada cerca de Punta Macolla, en la península de Paraguaná. El mal estado en que se encuentra esta casa, posiblemente centenaria, nos permite ver el entramado del muro de bahareque, un sistema constructivo prehispánico que aún utilizan las comunidades indígenas.

Construcción en tierra tecnificada

Arquitectura popular de Venezuela

arquitectura-popular-de-venezuela1Abrimos la categoría de Bibliografía con este libro traído del otro lado del Atlántico del que extraeremos, paradógicamente, los textos necesarios para ilustrar las imágenes de la arquitectura del Atlas tomadas el pasado septiembre de 2008.

 

 

Titulo Arquitectura popular de Venezuela

Autores Graciano Gasparini y Luise Margolies

Editor Ernesto Armitano 

Publicado en Caracas 1986

Copyright de Gasparini y Margolies

 

 

Estas son las primeras líneas de la Introducción:

El propósito de este libro está manifestado en el primer capítulo, donde se señala que en los últimos cincuenta años la transformación de la vivienda tradicional en Venezuela ha sido mas violenta y drástica que en los “casi cinco siglos de historia desde la llegada de los europeos al Nuevo Mundo”. Los efectos de la era del petróleo, a partir, especialmente, del fin de la II Guerra Mundial han sido determinantes por el cambio económico y cultural, a través de un conjunto de hechos (modernización, industrialización, urbanización, comunicaciones, etc.) que han ido borrando en forma casi incontenible los rasgos característicos de la tradición venezolana en la vivienda de sus habitantes.

Ahí queda.

Arquitectura popular de Venezuela