[Proyecto BIOURB] Cubiertas verdes: Los Chozos

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La cubiertas vegetales suponen un método de climatización pasiva  que está presente en nuestra arquitectura desde el neolítico. Estos cinco chozos los hemos incluido dentro del inventario del trabajo de campo del proyecto BIOURB que hemos estado realizando durante buena parte del año 2012, y no son las únicas cubiertas verdes que encontramos.

Se encuentran en el entorno del Parque Natural Arribes del Duero, en la zona fronteriza con Portugal de las provincias de Salamanca y Zamora, cerca de las poblaciones  de: (por este orden) Lumbrales, Fermoselle, San Felices de los Gallegos, y (las dos últimas) Saucelle

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[Proyecto BIOURB] Cubiertas verdes: Los Chozos

Entrevista sobre arquitectura bioclimática en la radio

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La ola de calor hace aumentar la preocupación por los sistemas de refrigeración de nuestras casas, de ahí que nos llamasen hace un par de días para hablar sobre arquitectura bioclimática  en el programa Cinco Lunas de Punto Radio.

En este podcast se puede escuchar la entrevista.  

Entrevista sobre arquitectura bioclimática en la radio

Sistemas bioclimáticos y adaptación al medio de la arquitectura andina venezolana. La casa del Páramo Merideño

casa-andina-venezolanaLa casa del páramo merideño se ha adaptado al clima tropical de montaña mediante técnicas y sistemas bioclimáticos  opuestos a los de la vivienda Warao, esto es debido a las diferentes condiciones climáticas que supone el gradiente vertical (la disminución de la temperatura según subimos en altura) pese a estar ambas tipologias  a la misma latitud y recibir por tanto la misma cantidad de radiación solar.

Los sistemas pasivos principales, referidos a la envolvente y a la distribución espacial, son los siguientes:

Cubierta ligera captadora construida mediante estructura de par e hilera de rollizos de madera, tablero de caña común (arundo donax) y acabado de teja curva cerámica sobre mortero de tierra y cal.

Edificio semienterrado con muros de tapial sin huecos sobre zócalo de piedra, aportan masa térmica para almacenamiento de calor (inercia térmica) y geotermia al tiempo que protegen la edificación de los vientos fríos de las cumbres, creando un patio porticado resguardado a través de donde se ilumina y ventila la vivienda.

Sistemas bioclimáticos y adaptación al medio de la arquitectura andina venezolana. La casa del Páramo Merideño

Cocinas de carbón vegetal, calefacción tradicional por biomasa.

cocina-de-carbon-madrid-iEsta cocina de carbón está en una corrala que estamos rehabilitando. Aún se encuentran algunas en pisos que han estado vacíos durante décadas, algo bastante habitual en los barrios de Lavapiés y Embajadores de Madrid, y acaban inevitablemente en el vertedero.

Son un recuerdo de como conseguían calentarse las casas, antes del uso de  sistemas de calefacción que extraen su energía de la almacenada en los combustibles fósiles, mediante el uso de biomasa.

El carbón vegetal que utilizaba se extraía y transformaba en varias zonas de la península y  su producción servía para limpiar los bosques, disminuyendo considerablemente la probabilidad de incendios y creando gran cantidad de puestos de trabajo.

Actualmente  toda esa energía solar almacenada en las ramas bajas y árboles caídos se desperdicia, volviendo el CO2 a la atmósfera, con el riesgo ecológico que supone tener el bosque lleno de combustible.

vivienda-con-cocina-de-carban-plantaEstos ingenios servían para cocinar, obviamente, pero además caldeaban por radiación el resto de la casa, de ahí que fuesen tan pesadas y sólidas, con mucha masa térmica y recubiertas de ladrillo refractario en muchos casos.

En esta ocasión, como se puede comprobar en la planta, se encuentra prácticamente en el centro de la vivienda, junto al muro de carga central, lo que hace que el calor emitido no se desperdicie y parte de él se vaya acumulando en la masa térmica adyacente, emitiéndose poco a poco , amortiguando así la oscilación térmica entre el día y la noche.

En la planta de esta corrrala también podemos ver la diferencia importante de grosor que existe entre el muro de fachada y el muro de cierre interior que da al corredor abierto. Esta diferencia de dimensiones (mas del doble) nada tiene que ver con la carga que soportan estos muros, siendo incluso mayor la que soporta la línea de carga interior, sino que revela como dicha fachada, es decir su masa térmica, es parte del sistema de climatización de la casa, ya que la fachada da a la calle por la que pasan los vientos y la interior al patio, mas protegido.

De esta forma se almacena el calor en invierno (y se impide que entre en verano),  gracias a la inercia térmica de los materiales que conforman la construcción.

Cocinas de carbón vegetal, calefacción tradicional por biomasa.

Casa de labranza en el Páramo andino venezolano

La solución para vivienda aislada en el Páramo (en este caso en Micalache, cerca de Mucuchíes, a 3433 msnm y con temperaturas que pueden bajar de cero grados) a sido tradicionalmente la de enterrarse , aprovechando así la inercia térmica del terreno y protegiéndose al mismo tiempo de los vientos helados de las cumbres.  A su vez, el grueso muro de  cerramiento no tiene huecos y la casa se ilumina y ventila a través del patio porticado (atrio) que queda resguardado por el conjunto de la edificación.

En este caso el material es piedra de granito retacada, que tiene una capacidad calorífica específica de 529 kcal/m3 Cº (es decir; que un metro cúbico de ese material almacena 529 kcal antes de subir un grado de temperatura), en lugar de tapial, con una capacidad calorífica específica superior de 660 kcal/m3 Cº  y por tanto mayor inercia térmica. La razón es que la casa, además de semienterrada, se encuentra próxima a un río y para evitar la humedad del terreno el zócalo de piedra se prolonga hasta desaparecer el tapial.

Casa de labranza en el Páramo andino venezolano

Arquitectura de tapial en los Andes Venezolanos.

El pueblo de Mucuchíes se encuentra a unos 3000 msnm en los Andes venezolanos, en el Páramo, teniendo una media de 11º C y siendo posibles las nevadas ocasionales.

El clima del páramo viene determinado por la altura, que hace que desciendan las temperaturas,  y por tener gran cantidad de radiación solar al estar en la zona intertropical, dando un resultado que se puede resumir como  “invierno por las noches y verano durante los días”.   Para enfrentarse a este tipo de oscilación térmica la arquitectura popular ha utilizado tradicionalmente el tapial (o tapia como se le denomina en Iberoamérica), aprovechando la inercia térmica de esta tecnología constructiva migrante.

En el vídeo se puede apreciar una vivienda dentro del casco urbano con el zócalo de piedra, para evitar la humedad por capilaridad, el cuerpo de tapial y ,arriba, los hastiales de bahareque donde el encofrado del tapial no puede utilizarse.

Arquitectura de tapial en los Andes Venezolanos.

La Inercia Térmica

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Para alcanzar los niveles de confort o habitabilidad en una construcción, hay que fijarse en cuatro variables principales que determinan el clima en su interior:

Temperatura, iluminación, ventilación y humedad relativa. Elegimos para analizar la que actualmente genera mas gasto de energía fósil, que es, con diferencia, la temperatura.

Al tratarse de viviendas para humanos, tenemos que pensar en las necesidades termométricas de este ser, original de África subsahariana, que ha tenido a bien emigrar y asentarse por todo el mundo, poblando zonas con una cantidad de radiación solar distinta de la que su organismo necesita por adaptación.

Centrándonos en la península Ibérica y en la solución a la que ha llegado la arquitectura tradicional para enfrentarse a este reto, desde Altamira hasta los cortijos andaluces, pasando por los pazos gallegos, las masías valencianas o la Sima de los huesos en Burgos, la respuesta ha sido siempre la misma: LA INERCIA TÉRMICA.

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La Inercia Térmica