Aprendiendo de la arquitectura popular: Los techos verdes y el efecto cueva


Con este vídeo empezamos a subir a la red el material audiovisual que estamos realizando para el proyecto BIOURB. Se trata de una serie de ocho piezas que explican sistemas bioclimáticos encontrados en la arquitectura popular de la cuenca del Duero. Los vídeos analizan los principios físicos que rige el cobijo ibérico desde la antiguedad con fines divulgativos para todos los públicos.

Aprendiendo de la arquitectura popular: Los techos verdes y el efecto cueva

EL Panteón de Agripa vernáculo (y extremeño)

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A raíz de unas entradas en este blog sobre cubiertas de piedra por aproximación de hiladas me envía Carlos Izquierdo estas impresionantes imágenes de un chozo cacereño, copio también su correo porque merece la pena.   Gracias Carlos  por compartirlas aquí:

¡Hola, Pablo!

¿Qué tal? Te envío algunas imágenes del chozo del que te hablé a través de los comentarios de vuestro blog Bioclimática tradicional. Lo encontré por casualidad, al poco de salir de Alcántara hacia Garrovillas. Yo creo que todavía debe encontrarse en el término municipal de Alcántara. Como se aprecia en alguna foto, en las cercanías había muchas otras construcciones parecidas. Supongo que el óculo tendría la finalidad práctica de evacuar el humo que se generaba si se encendía lumbre dentro.
Mi sorpresa al entrar fue tal, que no pude evitar echarme esa foto con las manos al cielo en este fantástico “panteón de agripa vernáculo”. Espero que os sean útiles e interesantes las instantáneas para vuestra investigación. Un saludo,
Carlos Izquierdo García

imagenes: Carlos Izquierdo García

EL Panteón de Agripa vernáculo (y extremeño)

Chozo circular de piedra seca con cubierta vegetal


Los chozos son construcciones para uso temporal de pastores de origen neolítico construidas mediante piedra seca y cubierta de cúpula por aproximación de hiladas con cobertura de tierra y vegetación. Produce el efecto cueva gracias a la masa térmica del refugio que proporciona en su interior mayor temperatura en invierno, y menor en verano, que en el exterior de manera pasiva. Un sistema constructivo de 5.000 años de antiguedad que todavía podemos encontrar en las zonas fronterizas de Zamora y Salamanca con Portugal. Algún día Patrimonio de la Humanidad.

Chozo circular de piedra seca con cubierta vegetal

Chozo Extremeño en Hornachos, Badajóz

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Este chozo se encuentra junto a un cortijo en la Sierra del Mampar, cerca de Hornachos, en Badajóz.  Estas viviendas temporales de pastores son desmontables y transportables y se levantan trenzando un enramado sin apenas amarres, como indicaba el profesor J. A. Hasler tras estudiar detalladamente estos cobijos prehistóricos aún en uso en 1966:

“Los techos cónicos se hacen en Extremadura asentando en el suelo o en la pared de piedra unos palos sin labrar, los cuales se juntan arriba en un solo punto, ofreciendo la espeluznante maravilla de un equilibrio sin amarre alguno”

Estos verdaderos eco-domos escenifican bastante bien cual ha sido el tratamiento que han tenido en estos últimos 40 años los conocimientos tradicionales, varias décadas que hemos empleado en menospreciar y abandonar técnologías que maravillarían al mismísimo Fuller. Atención a la geometría del entramado.

Este chozo es una reconstrucción, los amarres se han realizado con alambre y el recubrimiento con brezo por razones de durabilidad, el diseño original utilizaría tomiza y paja.

Bibliografía:

Carlos FloresArquitectura Popular Española, Aguilar 1974.

J. A. Hasler, Sistemática ergología del chozo en Extremadura, Revista de estudios Extremeños, 1966.

Chozo Extremeño en Hornachos, Badajóz

Arquitectura popular bajo tierra, Patrimonio Común a proteger

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El programa Biodiario emitido en la 2 el 24 de mayo trata una noticia sobre las casas cueva y la posible desaparición de esta forma de vida surgida de las condiciones geológicas excepcionales de algunas zonas de la península. Una forma ancestral de conseguir un cobijo confortable de alta eficacia energética que se viene utilizando desde antes de que los primeros homínidos llegaramos a estas tierras.

Los primeros asentamientos humanos en Iberia se producen a refugio de cuevas y grutas naturales. Por las ventajas energéticas que supone estar bajo tierra, a lo largo del mundo se ha ido excavando en la roca blanda para buscar cobijo en su interior, la clave está en la inercia térmica del terreno que mantiene una temperatura constante de 15º C en cualquier lugar del mundo, de día o de noche, en invierno o en verano.

Las cuevas, bien supongan toda la vivienda o solo parte de ella, nos garantizan una temperatura de partida habitable a la que sumar otros métodos de control energético. Estos métodos y sistemas de climatización los podemos encontrar  en Granada, en las casas cueva de Guadix, en las de Paterna en Valencia o en Aguilar de Campo en Valladolid. Así, las chimeneas, la distribución de los espacios, la conducción de aguas, la excavación de patios, la orientación, control de radiación solar o los volúmenes añadidos consiguen las condiciones de confort necesarias de fuentes de energía renovables.

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Arquitectura popular bajo tierra, Patrimonio Común a proteger

Cobijo

Al fin ha llegado a mis manos Cobijo. Este libro que ha estado años  descatalogado  lo  ha vuelto editar la editorial H Blume. Curiosamente siempre coincide su aparición con alguna crisis, la primera edición en California es de 1973 y las segunda y tercera españolas son del 93 y de 2009 respectivamente.  El texto de primera página nos da una pista del porqué de esta confluencia:
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Antiguamente la gente construía su propio alojamiento, cultivaba su alimento y confeccionaba su vestido. Todos los conocimientos necesarios para ello se transmitían, generalmente, de generación en generación, del maestro al aprendiz.

Después, con la industrialización y la emigración a las ciudades, esa sabiduría se marginó y, ahora, gran parte de ella se ha perdido.

En los últimos años nos hemos dado cuenta de que los recursos están agotándose. Las materias escasean, los combustibles no alcanzan a cubrir la demanda, y los precios se disparan. Sólo van a poder sobrevivir los muy ricos o quienes dispongan del recurso del ingenio o capacidad inventiva. O los más dependientes de la producción y control centralizados, o los más liberados de ellos. La alternativa no está clara, pues éstos son tiempos de confusión.

Resulta evidente, sin embargo, que cuanta mayor sea nuestra capacidad de hacer por nosotros mismos, mayores serán también nuestra libertad e independencia individuales.

Este libro no preconiza el retorno a la habitación en cuevas y al cultivo del propio alimento. No parte de la idea de que todo el mundo puede hacerse con una hectárea de campo ni la vinculación sentimental al pasado. Se refiere más bien a la búsqueda de un equilibrio nuevo y necesario entre lo que podemos hacer a mano y lo que aún deben hacer las máquinas.

Por necesidad o propia voluntad, el resurgimiento del trabajo artesanal aparece como bien posible. Nuestra evidente capacidad para abordarlo cuenta con recursos tan valiosos como nuestras aptitudes ahora dormidas.

En los tiempos que se avecinan habremos de lograr el equilibrio entre los conocimientos del pasado aún aprovechables y los productos e invenciones del siglo XX susceptibles de mantenerse.

Este libro trata de alojamientos sencillos, materiales naturales e inventiva humana. Trata del esfuerzo, la alegría de la autosuficiencia y la libertad. Trata del cobijo, algo más que un techo sobre la cabeza.

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Cobijo