Cubierta a la Segoviana en Torremocha del Ayllón

El tejado a la “segoviana” se caracteriza por utilizar solo la teja de abajo, la canal, colocando tejas cobijas, las de arriba, solo en algunas hiladas y en las cumbreras, lo que supone un ahorro considerable de material.

La clave está en la forma curvo-trapezoidal de la teja y en el barro que la soporta; la teja se coloca por hiladas alternas, una con el lado grande hacia a bajo y la siguiente al contrario, con el lado corto, quedando los ríos o canales encajados a modo de escamas. Esta teja se coloca sobre una cama de barro arcilloso de la zona, que absorbe el agua que pueda entrar por las juntas entre hiladas y que acaba evaporándose.

Ricardo, uno de los 5 habitantes de Torremocha, en Soria, nos habló de cual es el sistema que permite que encajen y que no entre agua en la casa sin colocar ningún tipo de lámina impermeabilizante de origen petroquímico, así como de la existencia en el pueblo de una antigua tejera donde fabricaban, de manera comunitaria con el apoyo de todo el pueblo, entre 25 y 30 mil tejas de una sola hornada, utilizando como combustible leña y brozas de los alrededores.

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Cubierta a la Segoviana en Torremocha del Ayllón

Espacios colchón: El “Doblao”

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La organización espacial de los volúmenes en la arquitectura popular es otro método de control de climático pasivo como podemos  apreciar en la sección de esta casa tradicional cacereña, surgida como respuesta al clima Mediterráneo Continental en el que se ubica.

La cercanía al mar modera las temperaturas extremas además de proporcionar humedad, por tanto la continentalidad implica una fuerte amplitud térmica, provocando inviernos muy fríos y veranos muy calurosos. Estos extremos han modificado esta arquitectura reforzando la inercia térmica con el grosor de los muros interiores e incorporando diferentes espacios colchón, como los pórticos, los soportales, los zaguanes o los desvanes bajo cubierta, que protegen la vivienda de la exposición directa a los vientos y al sol.

Así, en toda la franja Este española identificada con la antigua la vía de la Plata romana, con influencia Atlántica en su clima, podemos encontrar como aparece un espacio bajo la cubierta, llamado en Castilla el “sobrao” y de Cáceres hasta Cádiz el “doblao”. Este espacio colchón hace las veces de trastero y almacén de paja y dispone de unos huecos enfrentados permiten ventilar la cubierta o no según las necesidades climáticas estacionales, de manera que funciona como una cubierta captadora en invierno y como una ventilada en verano. Una cubierta reversible con un sistema sencillo y eficaz de climatización pasiva.

Espacios colchón: El “Doblao”

Cubierta estanca, transpirable y ventilada mediante hoja de palma

El siguiente vídeo muestra de la eficacia de la palma utilizada en la cubierta de la nega para resguardar de la lluvia, haciendo innecesario el uso de láminas impermeables incluso en un clima con unas precipitaciones tan abundantes, donde son frecuentes las tormentas tropicales.
Con una pendiente apropiada, el trenzado tradicional y grandes aleros el agua se encauza para alejarla de la vivienda.

Los techos de palma trenzados con el bejuco (una variedad de liana) como el de la grabación siguiente puede durar unos 40 años, en cambio los que utilizan cuerda sintética tiene una vida útil de tan solo 10.
Esta palma trenzada permite la ventilación y la transpiración tan necesarias en una zona con porcentajes  de humedad que rondan entre 75  y el 90 %, al mismo tiempo que crea un grueso colchón que retiene aire e impide el paso del calor.

Cubierta estanca, transpirable y ventilada mediante hoja de palma